En esta oportunidad hablaremos de un caso que existe actualmente en relación con el tema de Inteligencia Emocional y que es altamente prioritario dentro del mundo empresarial. Haciendo una introspección en la historia de la psicología, hace unos cincuenta años atrás en uno de los más importantes trabajos de James March y Herbert Simon (“Organizations”; Wiley and Sons – 1958) quedaron plasmados los “límites de la racionalidad”.

Allí ambos autores dejaron bien en claro que las empresas, organizaciones y todos los colaboradores operan bajo lo que ellos denominaron: “racionalidad limitada”. Lo que significa que las empresas no maximizan, sino que simplemente alcanzan algunos niveles de “satisfacción” en lo que buscan como objetivo.

Por otro lado, Chris Argyris experto en organizaciones de aprendizaje, sugería que el “aprendizaje llevado a la acción», que es una de las características fundamentales de los empresarios, tiene mucho que ver con los afectos y sentimientos.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Significa, ser consciente de las emociones que se hallan tras nuestro comportamiento, así como el impacto que ejercen en las demás personas (positiva y negativamente). Tenemos como tarea prioritaria aprender a gestionar esas emociones, especialmente cuando estamos bajo presión.

Los principales investigadores de la inteligencia emocional como origen  fueron Peter Salovey y John D. Mayer en 1990. En su influyente artículo “Inteligencia Emocional”, la definen como “el subconjunto de la inteligencia social que implica la capacidad de monitorizar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento de uno y acciones”.

Para el año 1995 el concepto de Inteligencia Emocional se popularizó después de la publicación del libro del psicólogo Daniel Goleman, “La Inteligencia Emocional». De acuerdo con Goleman, la Inteligencia Emocional es el mayor predictor de éxito en el lugar de trabajo.

Los 5 componentes fundamentales que Goleman hace referencia para ponerlo en práctica en las empresas son:

  1. La auto-conciencia: reconocer la labor genuina de tus colaboradores.
  2. La motivación: permite mantener la productividad de cada uno de los miembros del equipo para lograr las metas propuestas.
  3. La empatía: en las relaciones interpersonales es esencial reconocer las emociones de los demás. Valorando su sentir y pensar.
  1. El control emocional: nos ayuda a reflexionar y a no dejarnos desbordar por las emociones. Auto gestionar los impulsos.
  2. Las habilidades sociales: de acuerdo con Goleman este es uno de los puntos más importantes y expuestos en 1999. Estos abarcan siete elementos: comunicación, influencia, liderazgo, canalización del cambio, resolución de conflictos, colaboración y cooperación y habilidades para el trabajo en equipo. Es la capacidad de emitir mensajes claros y convincentes.

 

“Todo aprendizaje tiene una base emocional” 

-Platón-

¿Cuántas veces en nuestra calidad de empresarios nuestros impulsos han manejado nuestras acciones para luego encontrarnos en situaciones perjudiciales?

La verdadera libertad es consecuencia de educar a las personas y hacerlas inteligentes en su propio autogobierno.

¿Estás implementando la inteligencia emocional en tu organización?