Aproximándonos al siguiente eslabón.

En 2012 ya somos 7.000 millones de personas viviendo en el planeta Tierra y en el 2025 se prevé que nos acerquemos a los 9.000 millones.

Me pregunto si puedes imaginar cómo sería si subieras en un globo electrostático y elevarte de forma suave y continuada hasta más allá de las nubes, disfrutando del silencio del momento, acallando todo el ruido de la mente, mientras contemplas una perspectiva diferente de cómo hemos ido evolucionando desde el principio de los tiempos.

Si pudiéramos contemplar ese camino, la perspectiva nos permitiría observar que se trata de una larga línea sinuosa con muchas curvas, algunas pequeñas rectas, en algunos momentos con cuestas empinadas, y otras con bajadas, dependiendo de las distintas crisis y los acontecimientos sociales, económicos, políticos y ahora tecnológicos que han ido ocurriendo en la Historia.

Nos hemos ido resistiendo o adaptando a las circunstancias con mayor o menor ímpetu, pero cuando realmente hemos aceptado la situación ha sido cuando nuestra creatividad nos ha permitido avanzar en el camino, en especial en épocas de crisis cuando la necesidad acucia el ingenio.

Resulta especialmente terrible, incluso puede llegar a dar una sensación de pánico, tomar consciencia de que el camino actual nos lleva al borde de un gran precipicio. Pero una vez pasado el susto inicial, nos damos cuenta de que hay algunas salidas en ese camino, disimuladas, camufladas detrás de la maleza materialista, que nos permitirán escapar en el último momento, justo antes de caer con un gran estrépito por ese abismo.

El siguiente paso de la evolución de la especie humana está llegando: una nueva conciencia basada en unos valores renovados se está abriendo paso para desbancar a aquello que nos venden como “La felicidad”.

Partiendo de la jerarquía de las necesidades de Maslow y, utilizando el símil que él mismo indicaba (“Cuando un hombre tiene hambre quiere pan, pero cuando el hombre está saciado y tiene pan en abundancia, ¿qué quiere entonces?”), podemos evolucionar su modelo para incluir un matiz en las necesidades de las personas basado en la siguiente idea:

Cuando las personas alcanzan aquello que creían que les realizaría plenamente, pueden llegar a darse cuenta de que no sienten la plenitud esperada.

Entonces, si dejamos a un lado nuestro ego y adoptamos una perspectiva global, podemos darnos cuenta de que nuestro papel es primordial, y alcanzamos la autorrealización, cuando se incorpora el hecho de cultivar una vocación de servicio, hacia los demás y hacia el medio ambiente.

En el momento en el que la masa crítica pueda asumir este hecho, se decantará la balanza hacia un lado adecuado para la evolución de la especie humana elevando la consciencia a un nivel superior.

El respeto hacia los recursos naturales del Planeta donde habitamos, y su uso sostenible por parte de Todos debería ser una prioridad, y la colaboración entre las personas con la visión de servir a los demás ahora ya es una necesidad.

Somos ciudadanos del mundo. Construyamos entre todos un mundo mejor para todos aquellos que todavía están por venir, y que puedan sentirse orgullosos cuando suban en un globo y vean que las últimas curvas son un poco menos cerradas y, que incluso, quizás, si se fija la vista, hacen un poco de bajada.

Pregúntate: ¿Qué está en mis manos para hacer mi entorno local un poco mejor?